La web socialDesde hace tiempo, estamos asistiendo a un cambio radical en la web, que se ha dado en llamar web 2.0, o web social. Ya en sus comienzos, Internet permitía que cualquier persona pudiera compartir información con el mundo, pero lo cierto es que las escasas herramientas de publicación eran complejas y limitaban enormemente la participación.
Hoy en día, publicar contenidos es un juego de niños. Hay una gran variedad de herramientas y servicios que permiten al usuario medio generar contenidos y compartirlos con suma facilidad. De ello se deriva la eclosión comunicativa que ya se oye en todas partes: la gran conversación, o conversación global. No sólo publicamos, sino que conversamos. Es una web mucho más humana y asequible, además de rica y versátil.
El concepto de web semántica es menos conocido y a veces se confunde con la web 2.0. Para entenderlo hay que retroceder en el tiempo y hacer un breve recorrido histórico.
RetrospectivaLos elementos que definen una página web se pueden separar en la siguiente enumeración: contenido, estructura, lógica de negocio y apariencia visual. La apariencia visual se refiere a los estilos, tipografías, colores, mientras que la estructura tiene que ver con la posición de los elementos visuales que componen la página; la lógica de negocio, por su parte, engloba la funcionalidad (validación de formularios, comportamiento de elementos, etc.). Las primeras páginas web mezclaban dichos conceptos indiscriminadamente. Mucho antes de la web 2.0, empezó a surgir la necesidad de separar lógica, estructura y presentación en distintas capas, reduciendo, así, la interdependencia. Me refiero a las hojas de estilo CSS y a los ficheros de código JavaScript, separados por fin del código HTML. Sin embargo, el contenido seguía dependiendo totalmente de la estructura.
AccesibilidadPara un profano, estas disquisiciones pueden ser prescindibles, pero son necesarias para explicar los problemas de una web ligada a la presentación del contenido. El más importante de todos es la accesibilidad. Si el contenido depende de una presentación determinada, aquél es inaccesible para las personas con discapacidad. Las aplicaciones que traducen las páginas web a los ciegos, como
JAWS, son útiles en un porcentaje reducido de lugares. Una página web no es un documento secuencial, sino paralelo. Como mucho, estos programas son capaces de distinguir entre distintos tpos de elementos (enlaces, párrafos, marcos). Pero está claro que no es una forma coherente de leer una página web. Este blog sirve como ejemplo. Intenta leer todos los enlaces seguidos (incluso los que están dentro de los artículos, incomprensibles sin su contexto), y a continuación todos los párrafos. ¿Tiene algún sentido? Es cierto que se pueden diseñar sitios web accesibles siguiendo las especificaciones de la
WAI, pero los costes de desarrollo y de mantenimiento son muy elevados, ya que generalmente es necesario disponer de una versión alternativa del sitio.
InteroperabilidadEl otro gran problema de la web actual es la escasa posibilidad de interoperabilidad entre sitios. La conversación sólo funciona cuando los actores son humanos, pero no entre contenidos. Al exponer el contenido como un elemento visual, en lugar de como un elemento semántico, desaparece la posibilidad de que los contenidos se relacionen entre sí de manera automática. Por ejemplo, si yo quiero añadir enlaces relacionados con este artículo, tengo que hacerlo manualmente: buscar los contenidos que pueden estar relacionados, discriminarlos y enlazarlos. ¿Y si mi blog hiciera este trabajo por mí?
La web semánticaAhora viene la gran pregunta. ¿Qué es realmente la web semántica? Como ya habréis deducido, se trata de separar lo que sigue unido: el contenido de la presentación. La finalidad es conseguir páginas cuyo contenido se autodefina y sea totalmente independiente del formato en que se presente. Así, un navegador para ciegos podría leer el contenido de la página según las preferencias del usuario, hábitos de navegación o contextualización inteligente. De igual manera, los sitios web podrían comunicarse entre sí para intercambiar datos. Las enciclopedias digitales, como Wikipedia, podrían enriquecer sus artículos de manera autónoma. Las empresas podrían exponer su stock, y los portales de ventas, analizarlo y ofrecerlo a los clientes finales, uniendo valoraciones y opiniones personales (recogidas de blogs, por ejemplo) relacionadas con esos productos. Los mapas interactivos serían capaces de recopilar información sobre los lugares a partir de la metainformación de las páginas. Las aplicaciones son infinitas, ya que las conversaciones también lo son, y la web semántica no es más que una conversación en background.
Un poco de realismoTeniendo en cuenta que la W3C ha decidido seguir desarrollando HTML5 en lugar de otorgar todo el protagonismo a XHTML2, la web semántica está lejos de ser un hecho. Sin entrar en demasiados tecnicismos, HTML5 es el continuador de las malas prácticas, mientras que XHTML2 es el futuro, ya que se basa en XML, la única herramienta capaz de lograr que el contenido tenga sentido por sí mismo. Si quienes definen los estándares de la web no animan a la ruptura con la mezcla entre contenidos y formato, seguirán creándose páginas inaccesibles y mudas.
El futuro de la webNo sé cuánto tiempo queda, pero sé que en algún momento la web empezará a hablar por sí sola, a generar conocimiento, a enriquecer la conversación global con un tráfico silencioso pero imparable. Sé que nuestros hijos lo verán como algo normal (y este artículo les sonará al sentimentalismo de un hombre del pasado), pero no puedo evitar asombrarme al pensar en las consecuencias que tendrán esos intercambios. Y siendo sincero, no puedo imaginarme cómo será la web que nos envolverá entonces.