Atareq
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Siento un inexplicable apego hacia Cuba, a su forma de entender la vida, al sufrimiento que padecen. No puedo evitar conmoverme (y nada más puedo hacer) cuando me entero de alguna nueva encarcelación o medida represora de la dictadura castrista.

Gracias a Solidaridad Española con Cuba he conocido Flamur (Federación Latinoamericana de Mujeres Rurales), un proyecto que intenta promover el desarrollo de las mujeres cubanas dedicadas al sector agrícola y ganadero. En la web tienen un vídeo que sólo puede dejar indiferente a un completo insensible. Esas mujeres intentan sobrevivir con lo poquísimo que los canallas castristas les permiten. Sus condiciones, no hay más que verlo, son paupérrimas, pero en los ojos y en las voces no les falta esa entrañable ilusión cubana, ese ímpetu que los hace tan grandes y que los convertirá en la envidia del mundo cuando consigan sacudirse la tiranía que los azota desde hace tantas décadas.

Por desgracia, ya han sido amenazadas. Era cuestión de tiempo que la dictadura les apretara las tuercas. Varios miembros de Flamur han sido amenazadas por los sicarios de la dictadura con la cárcel, donde perfectamente pueden pudrirse si no las matan primero. Tengo varias fotos de esas mujeres heroicas. Sé que la mayor parte de mi entorno está sensibilizado con la tragedia de Cuba. Pero no sé si usted, lector anónimo, ha probado a aguantarle la mirada a estas personas admirables. Inténtelo, no pierde nada. Mírelas a los ojos durante unos minutos, no aparte la vista. Cuando lleve así un rato, piense que usted podría ser ella, y entonces no tendría forma de volver al otro lado del cristal.




Flamur
BELINDA SALAS




Flamur
KATIA SONIA MARTÍN

Atareq, 07/FEB/2008 (en Cuba)
Corregido por Atareq. Última revisión a las 12:38 del 08/FEB/2008
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Por cuestión cronológica, yo no viví la Transición Democrática de España. De hecho, nací el año de su conclusión. Me consta que fue una época emocionante para quienes habían luchado, desde la clandestinidad, por la libertad y contra la dictadura. No es que hoy en día seamos totalmente libres, pero no estamos mal del todo.

Los cubanos tienen la oportunidad histórica de sepultar para siempre la dictadura y alcanzar la libertad. Cuba es un país muy próximo a España en muchos sentidos. Con todos los matices y diferencias, cubanos y españoles nos parecemos bastante. Para mí es emocionante asistir a la liberación de un pueblo que lleva sufriendo opresión, torturas, carencias, pobreza y humillaciones durante casi medio siglo.

Si los cubanos sacan el nervio y la garra que debe llevarlos a conducir su propio destino, dentro de poco nos estarán contando, ellos mismos, la felicidad infinita de respirar profundamente, de caminar por la isla pensando únicamente en las puestas de sol, en el rumor de las olas, en la solitaria canción de la noche fresca...

A la emoción creciente por la más que posible liberación de los cubanos, se suma otra más cercana en la geografía, pero muy similar. Al parecer, la Comisión Europea desea una "pronta recuperación" a Castro "y a la democracia". Por incoherente, esto es imposible. Castro y la democracia no son compatibles. Dado que no son ignorantes ni estúpidos, se entiende que nuestros asalariados políticos desean, exclusivamente, la recuperación de Castro. Lo mismo desea (o anhela) el Gobierno español. En la calle, casi nadie opina lo mismo. La gente está encantada con la todavía incierta muerte del dictador y con el inicio de una etapa democrática en Cuba. Esta desincronización entre ciudadanos y políticos podría ser el inicio de una nueva era en la que se tome conciencia no sólo de la inutilidad de los políticos, sino especialmente del estorbo que representan para el progreso de la Humanidad.

Sería hermoso que la caída de un dictador tan miserable como Castro escenificara el destino inminente de los políticos, de la burocracia, de los estados y las fronteras. Pero en cualquier caso, la liberación de Cuba es una alegría que no rozan las mezquindades de los burócratas desprovistos de pasiones. Una alegría inmensa. Por sí sola.
Atareq, 03/AGO/2006 (en Cuba)
Pertenece a la monografía Cuba
Corregido por Atareq. Última revisión a las 00:42 del 12/NOV/2009
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Nunca he entendido el interés de mis conciudadanos por viajar a Cuba. Yo no soy capaz de viajar a un país cuyos habitantes son esclavos del régimen de turno, que no pueden ganarse la vida ni expresarse libremente. No sería un viaje de placer. Teniendo en cuenta, además, lo poco que puedo hacer para ayudar, y mis limitaciones económicas, prefiero viajar a otros lugares.

Ahora, en cambio, hay una alternativa interesantísima: viajar ayudando. Me he enterado, a través de un artículo de Ricardo Carreras, de la existencia de Solidaridad Española con Cuba, una plataforma que se solidariza con los cubanos que sufren bajo la bota de Fidel Castro, es decir, con casi todos los cubanos. Pues bien, esta plataforma ha confeccionado una "guía turística y solidaria" que no sólo contiene información histórica y cultural, sino también y más importante, datos sobre el lado oculto de Cuba y sobre cómo ayudar. La guía se descarga gratis en la web de la plataforma, así que cada cual puede juzgar por su cuenta. Incluye información de contacto de muchos presos y de sus familias, además de direcciones de bibliotecas independientes.

Viajar a Cuba ya no es, necesariamente, una inmoralidad. Al contrario, puede ser una experiencia única: la de ayudar a un pueblo oprimido que lucha por la democracia y los derechos humanos. No hay una tarea más noble para un hombre libre.
Atareq, 14/JUL/2006 (en Cuba)
Pertenece a la monografía Cuba
Corregido por Atareq. Última revisión a las 22:04 del 07/FEB/2008
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Ahora que leo y releo a Cortázar, me doy cuenta de una diferencia fundamental entre él y yo, entre muchos de sus personajes y yo. Ellos han viajado, han conocido el mundo, y en este sentido yo estoy infinitamente más limitado. Viajar es enriquecedor pero, sobre todo, es un acto de libertad. Ir a donde se quiere, conocer otros lugares, otros mundos, a otras personas...

Cuando un gobierno impide que sus ciudadanos viajen, está restringiendo gravemente sus libertades. Aunque si ésta fuera la única represión de la dictadura cubana, podríamos incluso felicitarnos. Fidel Castro ha impedido que las Damas de Blanco recojan, en Estrasburgo, el premio Sajarov. Estas mujeres, que ya soportan la tortura de tener a sus maridos encarcelados por decir la verdad (que la dictadura es una mierda), ya ni siquiera pueden salir del país.

Todavía hay ingenuos de diversa especie que se autoconvencen de que Cuba es un paraíso terrenal. Si fuera por su gente y por su clima, no lo discutiría. Pero un lugar del que las personas huyen arriesgando su vida en el mar, no puede ser un paraíso. Y cada vez hay más balseros. También es cierto que quienes defienden la falacia del paraíso cubano sólo conocen los lujosos ressorts con todo incluido, y claro, así es fácil. Cuando no se tienen remordimientos.

De los escritores me interesa su obra y, a veces, muy por encima, su vida. Me consta que Cortázar defendió el comunismo. No obstante, dudo que su inteligencia y la de sus personajes, viajeros perpetuos, hubieran concebido, y mucho menos defendido, un infierno del que no se puede escapar no ya por designio divino, sino por capricho de un diablo.
Atareq, 14/DIC/2005 (en Cuba)
Pertenece a la monografía Cuba
Corregido por Atareq, Kig-Terad. Última revisión a las 22:03 del 07/FEB/2008
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Hasta hoy no me había dado cuenta de que, en todo este tiempo, sólo he escrito un artículo sobre la dictadura de Cuba. Ha sido por la campaña propuesta por el blog de Babalú. Por suerte, no es demasiado tarde si uno sigue siendo capaz de solucionarlo. Lo cierto es que en mis artículos se intercalan críticas hacia Fidel Castro y sus métodos (haced la prueba introduciendo "Cuba" o "Fidel Castro" en el buscador interno), pero nunca me había parado a denunciar las atrocidades de la isla caribeña.

La realidad cubana no se conoce por boca de quienes han viajado a residencias de lujo en la isla. Ni por quienes van a practicar turismo sexual. Tampoco se puede conocer escuchando al decrépito tirano Fidel Castro. La realidad de Cuba la conocen los cubanos. Pero Fidel les impide contárnosla.

Por suerte hay algunos periodistas, como Víctor Llano, que nos revelan las atrocidades que se cometen en la "isla de las mil cárceles", como él llama a Cuba. Podéis encontrar una pequeña selección de sus artículos buscando "Víctor Llano" en la sección de titulares, además de sus contribuciones en Libertad Digital y en España Liberal.

Gracias a gente como él sabemos que de Cuba no sale nadie sin el consentimiento de Castro. Todo aquel que recibe este privilegio, lo hace al servicio de la dictadura, ya sea como propagandista, como embajador o como espía.

También sabemos que en la isla sólo hay televisión y radio del Régimen, y que Internet está totalmente controlado por las Autoridades, lo cual, por cierto, molesta a los defensores del castrismo y la represión. También es útil este informe de Amnistía Internacional.

En Cuba se espía a los turistas sexuales de cierta importancia para chantajearlos posteriormente con las cintas que arruinarían sus vidas públicas.

En Cuba se aplica la pena de muerte contra personas que, en cualquier país democrático, sólo tendrían que pagar una multa o algunos días de calabozo.

En Cuba no existe la libertad de expresión. Los disidentes, por pacíficos que sean, son encarcelados y torturados sistemáticamente.

En Cuba existen tales niveles de pobreza y miseria que incluso los adolescentes se ven obligados a prostituírse para salir adelante.

El bloqueo económico de los EE.UU. hacia Cuba beneficia, principalmente, a Fidel Castro. Esto, aparte de que lo ha reconocido él mismo, es evidente. ¿O acaso alguien piensa que Fidel Castro pintaría algo en una Cuba realmente libre? Sería un fantoche, un maniquí parlante (demasiado parlante), una vieja cosa merecedora tan sólo del desprecio y del olvido.

Es probable que me haya dejado muchas cosas por decir, pero afortunadamente puedo añadirlas cuando las recuerde. De lo que no me cabe duda es de que este artículo, aunque sea mínimamente, tiene una indiscutible utilidad en favor de la verdad.
Atareq, 17/AGO/2005 (en Cuba)
Pertenece a la monografía Cuba
Corregido por Atareq. Última revisión a las 22:03 del 07/FEB/2008
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