El Aleph Texto pequeñoTexto medianoTexto grande
Ocultar
En puridad, dado que no tenemos ninguna auténtica certeza (ni siquiera la de no tener certeza alguna), podríamos decir que todo lo que decimos es mentira, y ni aun así estaríamos seguros.

No obstante, cuando me planteo este tipo de cuestiones, cuando dudo de lo más elemental de nuestra existencia (o de la existencia misma), siento que mi amor por los demás no puede estar equivocado ni puede ser falso.

Artículos relacionados
Publicar un comentario
Nombre:
Sitio web:
Correo-e: