Cuando se elimina lo imposible, lo que queda, por improbable que parezca, es la verdad.
Pero ¿qué sucede cuando no se puede eliminar lo imposible?
Estos pensamientos me rondan tras ver un vídeo que me ha enseñado mi hermano. Supuestamente nos muestra OVNI filmados en Hawai.
Lo primero que pensé fue en la falsificación. No soy un experto, así que no puedo determinar si el vídeo es auténtico o falso. De todas formas, para no meter la pata, en estos casos siempre soy muy escéptico. "Es una falisficación, sin duda", me dije a mí mismo. Pero inmediatamente reflexioné: Tiene muy buena pinta para ser una falsificación de aficionado. ¿Quién perdería tanto tiempo y dedicación en realizar ese vídeo? Y sobre todo, ¿con qué finalidad? Pensé en empresas publicitarias, en alguna cadena de televisión como SCI-FI, etc. Sin embargo, en el momento en que escribo este artículo, el vídeo no tiene enlaces que inviten a suponer tal cosa. He visto muchas falsificaciones, algunas bastante buenas, pero nunca con este nivel de realismo.
Entonces vino la duda razonable: ¿Será auténtico? No es que haya imposibles que descartar, pero si bajamos el listón, hay muy improbables. Para mí, al menos, toda acción tiene una causa, una explicación. No consigo encontrar ninguna satisfactoria para la falsificación. En cambio sí encuentro una buena explicación de su autenticidad: Una persona que está en un lugar turístico (cámara en mano, como es habitual), observa unos extraños objetos sobrevolando su cabeza, así que los graba y cuelga el resultado en Internet. Sin duda es la explicación más sencilla, pero estoy abierto a demostraciones técnicas del vídeo. Es más, si algún experto se pasa por aquí, nos haría un favor a todos sacándonos de dudas.
En la entrevista que me hizo Clara, le dije algo importante sobre mi inclinación hacia la ufología. Me gustaría compartirlo con vosotros.
Me apasiona la ufología porque siempre he soñado con que la Humanidad entrara en contacto con una civilización extraterrestre. Con el tiempo entendí que el ámbito es mucho más amplio, y abarca la investigación de fenómenos inexplicados (que no inexplicables), como los OVNI.
Aunque siempre me ha interesado, puede que el momento crucial fuera aquel verano en que vi algo en el cielo. Sucedió hace muchos años, estando en la playa con mi familia. Serían las 19:00 o las 20:00 horas. Durante unos 10 minutos, vimos un objeto con forma de prisma y caras brillantes, de un gris metálico, que reflejaban los rayos solares. No obstante, sin prismáticos parecía esférico. Constantemente giraba sobre su propio eje. Se diría que estaba a una altura considerable, pero no teníamos elementos de referencia para medirla. Al final, un objeto naranja de menor tamaño salió del interior del primero y empezó a caer al suelo muy lentamente, hasta que se perdió tras el horizonte. El objeto principal, de pronto, comenzó a acelerar y, en menos de un segundo, desapareció a gran velocidad.
Al día siguiente, la prensa local publicó una noticia que relacionaba ese objeto con un globo atmosférico. Curiosamente, años más tarde, mientras hablaba con un amigo sobre ufología, me contó una historia casi idéntica, sólo que él estaba a 200 km de distancia; antes de que terminara de hablar, le conté lo que debería haber sucedido al final, y entonces supimos que ninguno de los dos mentía, ya que nuestras historias coincidían.
Es posible que ese objeto no fuera una nave extraterrestre, pues no tengo pruebas que apoyen esa hipótesis, pero tampoco parece probable que se tratara de un globo atmosférico. Lo que recuerdo más vivamente es la extraña sensación de estar presenciando algo que podría ser de otro mundo. Yo no tendría más de 8 o 10 años, pero intuía que aquello no era humano. Naturalmente, no pretendo que nadie me crea. Es una experiencia personal que me marcó, simplemente.
Sé que algunos de mis lectores sentirán una tácita satisfacción al saber que he sido testigo de un OVNI.
Las alertas OVNI constituyen un claro fraude conceptual. No son más que reuniones nocturnas de personas a la espera de avistar OVNI. Cada cual es libre de hacer con su tiempo lo quea quiera, pero sin tratar de engañar a los demás. En este artículo intentaré demostrar por qué las alertas OVNI son un fraude.
En primer lugar, es absurdo pretender avistar OVNI. No me canso de repetir que OVNI son las siglas de Objeto Volador No Identificado. Así que el objetivo de divisar objetos no identificados, carece de sentido. Si se quiere, se pueden avistar tantos como se quiera. Por ejemplo, se hace creer a un grupo de personas que van al campo, pero se las traslada a un aeropuerto con niebla muy densa. En tales circunstancias, todo avión sería un OVNI. Por tanto, el objetivo de la alerta debería ser más preciso. Por ejemplo, "alerta de naves extraterrestres". Pero en tal caso sigue habiendo incongruencias, que enumeraré a continuación:
Por qué unas naves tripuladas por seres inteligentes sólo vuelan de noche?
¿Por qué se supone que deberían sobrevolar el punto de reunión de la alerta durante esa precisa noche?
¿Hay estadísticas fiables que demuestren altos porcentajes de avistamiento en una zona determinada? En tal caso, ¿dónde están?
La ufología no debe convertirse en una feria de masas. La confusión entre ufología seria y sensacionalismo, resta credibilidad a los estudios y teorías sensatos en torno a los OVNI. Las comentadas alertas pueden ser un evento divertido para los amantes de la credulidad y la extravagancia, pero no deben ser tomadas como referencia del tratamiento objetivo de la ufología.
Estas reuniones son la utilización comercial, por parte de los medios de comunicación, de fenómenos inexplicados por la ciencia. Sus organizadores, casi todos ellos presuntos investigadores profesionales, nunca demuestran nada, lo cual es muy significativo: tras años de investigaciones concienzudas, ni un solo resultado objetivo y palpable. Sin embargo, esto no es casualidad, ya que estos señores viven del misterio, no de su resolución. Además, cualquier ataque a sus afirmaciones no es respondido con argumentos racionales ni con datos, sino con apelaciones a la libertad individual de creer. Así acaban denominándolo: creencia. ¿No habíamos quedado en que son investigadores? ¿Cómo se escudan, entonces, en la fe?
Yo no soy científico, y normalmente no aporto datos rigurosos ni argumentos irrefutables. Pero reconozco tales carencias y tengo la puerta abierta a críticas y correcciones, una vía que los investigadores de lo oculto tienen convenientemente controlada.
Así que decidid por vuestra cuenta. Mi única recomendación, si después de todo asistís a una alerta OVNI, es que no seáis crédulos y, sobre todo, no esperéis grandes acontecimientos: después de muchas alertas, nadie ha sacado nada en claro. Como método científico, es desastroso. Como instrumento de fe, muy poco convincente.
Antes de continuar, aclaremos algunos conceptos. OVNI son las siglas de Ojeto Volador No Identificado. En principio, cualquier objeto que vuela es un OVNI hasta que no se le observan elementos conocidos. Un avión en condiciones meteorológicas adversas, un satélite o un meteoro en el cielo nocturno, un pájaro... todos pueden ser OVNIs en circustancias especiales. Así que no es correcto decir que se cree o no en OVNIs, ya que el uso de estas siglas implican una apreciación deficiente, no la aceptación de que se ha visto una nave extraterrestre o algo similar; cuando se divisa un OVNI, no se sabe qué se ha visto. Por lo demás, el Ejército no suele confundirse al efectuar una identificación de este tipo.
Ahora bien, ¿por qué es curioso este suceso? Veamos:
Para empezar, porque es el avistamiento más numeroso y prolongado con respaldo filmográfico del que se tiene constancia.
México es uno de los países con más alto índice de fenómenos OVNI. Llama la atención, por tanto, que se dé cobertura televisiva a este avistamiento concreto. Y aún más que se retransmita en televisiones extranjeras.
El Ejército suele clasificar este tipo de avistamientos como secretos o altos secretos y, en cualquier caso, nunca cede la información a los medios de comunicación.
Por último, los argumentos en contra de la tesis de que las esferas eran naves espaciales (y por tanto no OVNIs) son escasos y no han tenido mucho apoyo ni siquiera entre los detractores de la vida extraterrestre inteligente. El más razonable cuenta con el apoyo de algunos meteorólogos, quienes afirman que las esferas son formaciones de gas ionizado. Yo no puedo discutir esta afirmación pues carezco de los conocimientos necesarios, pero es la primera vez que oigo hablar de un fenómeno tan sorprendente. Además, parece ser que estas formaciones son muy efímeras (apenas duran dos segundos), no suelen aparecer en grupos tan numerosos ni volando en la misma dirección y, sobre todo, no son detectadas por los radares.
¿Qué conclusiones podemos extraer de lo anterior?
Las explicaciones científicas parecen fruto de una argumentación forzada. Los científicos ortodoxos no dan su brazo a torcer y cualquier explicación que deje las cosas en el aire les fastidia. Pero no porque tengan un admirable afán por explicar los fenómenos desconocidos, sino porque su cerrazón les impide admitir que existen fenómenos que la ciencia aún no ha clasificado.
De momento, con las pruebas que han trascendido a los medios de comunicación, no es posible más que conjeturar y aventurar hipótesis más o menos cabales. En ningún caso se puede hablar con certeza de naves extraterrestres. Los objetos luminosos avistados en Campeche son OVNIs. Aseverando alguna otra posibilidad, se caería en el error de los científicos que intentan enterrar el asunto bajo explicaciones falsas.
Repito, es muy extraño que los militares cedan una información de este tipo a los medios. Normalmente consideran que pueden estar ante armas hostiles desconocidas (probablemente de otros países), y que su publicidad puede comprometer la seguridad de la nación.
Algo ha cambiado en los medios de comunicación. Hace no mucho tiempo, cualquier caso de avistamiento OVNI servía de burla para televisión, radio, periódicos... En cambio, esta vez la noticia ha sido tratada con seriedad y de forma escéptica, pero en ningún caso burlesca.
Pero si queremos conjeturar, de lo cual cada uno es libre mientras no lo camufle de verdad demostrada, ¿qué posibilidades tenemos?
Podemos pensar que las esferas son prototipos secretos de alguna nación poderosa. De hecho, durante la Segunda Guerra Mundial, los nazis desarrollaron naves monoplaza con aspecto muy similar a los platillos volantes de las películas de ficción científica. No hay mucho problema en suponer esto debido a que la grabación no recoge maniobras imposibles para la tecnología actual.
Las esferas podrían ser naves extraterrestres. La ecuación de Drake nos da una idea aproximada de la cantidad de civilizaciones tecnológicas existentes en el Universo. En esta página se da un dato algo pesimista: nuestra galaxia albergaría unas 10 civilizaciones tecnológicas. Hay que recordar, por cierto, que no toda civilización tecnológica está dotada para realizar viajes interestelares; por ejemplo, nosotros mismos, siendo nuestro mayor logro el dudoso viaje a la Luna. En cualquier caso, el Universo es tan vasto y complejo, y conocemos tan poco de él, que no conviene dar por sentado que una civilización es incapaz de viajar a puntos lejanos del vacío cósmico.
Las esferas podrían ser naves intraterrestres. He aquí la conjetura que más me atrae, quizá en parte por mi afición a escribir relatos fantásticos, no lo voy a negar. Sin embargo, no todo es imaginación. En las culturas más antiguas, al igual que hay testimonio de visitas de seres extraterrestres (lo cual refuerza el punto anterior), también hay leyendas, cuentos y relatos de seres procedentes de las profundidades del océano. El primero en el tiempo es Oannes, ser mitológico que fundó la civilización sumeria. Según cuenta la leyenda, Oannes era un híbrido entre hombre y pez que salía de las aguas del mar para enseñar su vasta sabiduría. Oannes advirtió a Ut-Napishtim (el posterior Noé bíblico) de un gran diluvio que cubriría la Tierra; lo incitó a construir un arca donde debía introducir un animal de cada especie. Cuando pasó el diluvio, Ut-Napishtim, con ayuda de Oannes, fundó la civilización sumeria. (Nota: posiblemente, los hebreos tomaron esta y otras tradiciones de los pueblos sumerios, principalmente de los babilonios.) Hay testimonios más recientes de hombres-pez, a los que se puede dar crédito o no. Pero, a mi entender, tienen la misma credibilidad que muchos sucesos aceptados como históricos. En el enlace anterior también se habla de los Profundos en la obra de Lovecraft, lo cual puede indicar o bien que estas historias tienen un carácter literario, o bien que son un estrato subyacente en la cultura moderna. Lovecraft era un hombre cultísimo y muy bien documentado sobre tradiciones y leyendas antiguas. Todos sus relatos tienen una base mitológica, filosófica, cultural y folklórica muy sólida, y sobre ella construyó impresionantes relatos cargados, eso sí, de su inagotable fantasía. En cualquier caso, las leyendas de hombres procedentes del océano forman parte de numerosas culturas, y su origen está aún por descubrir. Además, teniendo en cuenta que el planeta Tierra está compuesto, paradójicamente, de dos tercios de agua y que no conocemos ni la décima parte de sus profundidades, ¿es tan descabellado suponer que en los océanos puede haber vida inteligente? Afirmar que la hay, como negarlo, es complicado; pero acaso es más absurdo negarlo. Volviendo a las esferas brillantes y relacionándolas con lo anterior, voy a dar dos argumentos a favor de que podrían ser naves intraterrestres. En primer lugar, la mayoría de avistamientos OVNI tienen lugar en zonas costeras y en el mar. En segundo, el diseño exterior y el comportamiento de los OVNIs evidencia una concepción tecnológica fundamentalmente distinta a la nuestra. Hay casos muy famosos, como el de la Base Aérea de Torrejón, que demuestran una capacidad de maniobra imposible para nuestra tecnología. Una capacidad de maniobra que recuerda los movimientos repentinos de los seres acuáticos. Si nuestra tecnología se hubiera desarrollado bajo el agua, sería radicalmente distinta y, por ejemplo, no se hubiera preocupado tanto por la gravedad como por la maniobrabilidad omnidireccional. Las esferas brillantes de Campeche no respondían a todas estas características, pero su diseño se ajustaba a las descripciones más frecuentes de OVNIs. El fondo de la cuestión es que las esferas observadas podrían ser naves intraterrestres. En ningún momento he mencionado su origen, pues no disponemos de pruebas que nos permitan establecer hipótesis aproximadas. Incluso podrían ser artefactos de construcción humana, como he indicado en el primer punto. Pero lo cierto es que no parecen ser centellas, ni por supuesto son aviones convencionales. Así que invito a los que tachan de charlatanería estas conclusiones a ofrecer mejores opciones; estaré encantado de analizarlas y discutirlas siempre que mis conocimientos me lo permitan.
Otra línea de pensamiento muy extendida en la actualidad sostiene que estas noticias conforman un plan de concienciación general para un cambio, concretamente para el contacto con una civilización extraterrestre. Pensándolo bien, si ése fuera el objetivo, el mejor método sería la dosificación de la información a fin de evitar un colapso mundial y un posterior rechazo hacia esa civilización.
Con los datos que poseo, no puedo decantarme por esa teoría, aunque tampoco puedo negarla. En mi desconocimiento sólo acierto a recordar la profecía azteca del Sexto Sol, etapa o era que comenzará, aproximadamente, entre el año 2.014 y el 2.019, y que habla de una nueva conciencia mundial. También recuerdo que nuestros astrónomos han previsto el paso de un gran asteroide cerca de la Tierra por ese mismo período. Y es que los ancestrales pueblos sudamericanos, venidos de tierras desconocidas, grandes conocedores de las matemáticas, la astronomía, la arquitectura y el Universo circular, predijeron la llegada a sus tierras de Hernán Cortés bajo el Quinto Sol, y con ello el fin de su civilización. Y ciertamente no se equivocaron.
Atareq, 14/JUL/2004 (en OVNI) Corregido por Atareq. Última revisión a las 18:56 del 30/ENE/2006 Comentarios (25)
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