Ufología

Me pasa mi hermano un interesantísimo documental (formato AVI, 349 MB) sobre un asunto que llevaba tiempo interesándome, pero que descarté en mi anterior artículo a causa de un documento que me pareció bastante cabal. Ahora, tras ver el vídeo, estoy en condiciones de exponer una teoría directamente relacionada con lo que hemos venido tratando anteriormente.

YonaguniMe refiero a las estructuras de Yonaguni, en Japón, aunque el vídeo también habla de otros hallazgos. Muy resumidamente, se trata de una gran estructura sumergida a poca profundidad cuyas características sugieren la intervención de seres inteligentes. Dejando a un lado las ciclópeas estructuras escalonadas, hay una calzada que rodea la estructura y conecta el nivel inferior con el superior. Y un par de monolitos enormes. Y cavidades rectangulares que no parecen haber sido formadas por la naturaleza. Incluso hay algo que parece una fuente o una piscina. El documental, por supuesto, desarrolla todos estos aspectos y proporciona explicaciones bastante coherentes, así que os recomiendo que lo veáis.

Pero Yonaguni me ha hecho reflexionar en otros asuntos. Al parecer, su antigüedad se ha datado en unos 10.000 años. Curiosamente, ese período coincide con algunas fechas significativas de la antigüedad. En primer lugar, coincide con la última glaciación, que probablemente dejó sumergida la estructura, que anteriormente estaría en la superficie. Pero también coincide con la última datación de la Esfinge de Gizeh, un enigmático monumento cuyo origen, finalidad y artífices se desconocen actualmente. Además, en esa época, las pirámides de Gizeh estaban alineadas con la proyección terrestre del Cinturón de Orión. Esto, sumado al hecho de que Yonaguni coincidía entonces con el Trópico de Cáncer, evidencia un interés por la astronomía inexplicable en los seres humanos que la Historia nos presenta. Personas dedicadas, a duras penas, a labores manuales y extremadamente sencillas.

Desde la última vez que escribí en este blog, he tenido tiempo para reflexionar y adoptar una postura clara. El escepticismo es muy peligroso si no se definen unos límites. Puestos a dudar, podemos llegar a plantearnos incluso nuestra propia existencia, lo cual no es productivo. Es cierto que no se puede plantear una teoría sólida sobre el origen de estas grandes edificaciones, ni sobre su posible relación. Pero sin duda, hay más pruebas en esta dirección que en la vigente orientación de la versión oficial de la Historia. Los estudiosos, por lo general, tienen una idea preconcebida del pasado y no atienden a las pruebas de manera objetiva, lo cual les impide ver otras posibilidades.



Yonaguni



Tomemos, como ejemplo, un hecho sencillo: hay seres humanos en todos los continentes. La ciencia, para explicarlo, se remonta a los restos humanos más antiguos que se han hallado (lo cual no significa que sean realmente los más antiguos), determina que el punto donde se encontraron es el origen de la Humanidad, y a continuación, usando otros restos más modernos, establece el recorrido que el ser humano siguió para colonizar todo el planeta. No se atiende a hechos fundamentales del comportamiento humano, como la propiedad privada o la necesidad de dominar. Al parecer, nuestros ancestros eran despreocupados, eternamente nómadas, más similares a las aves que a nosotros. Sin embargo, nadie explica de dónde surgieron la propiedad privada o la dominación, que parecen características inherentes a nuestra especie, y no hábitos adquiridos. Es más, ni siquiera las aves migran por gusto, sino por necesidad. ¿Qué habría motivado a los primitivos seres humanos a caminar sin descanso desde Mesopotamia hasta América? Y si hubo un motivo para desplazarse, ¿por qué otros muchos se fueron quedando por el camino? ¿No será, más bien, que el ser humano no era exclusivamente nómada y, desde el comienzo de su existencia, surgieron conflictos territoriales que obligaron a grupos enteros a buscar nuevas tierras? En cualquier caso, las explicaciones que la ciencia ofrece hoy en día no están basadas en datos ni en enfoques objetivos. Y ya que nos vemos obligados a imaginar, ¿por qué no hacerlo con algo más de elegancia y consistencia?

Desde mi punto de vista, durante cientos de miles de años, quizá algunos millones, la Tierra ha visto surgir y desaparecer muchas civilizaciones, algunos de cuyos vestigios se conservan todavía. ¿Cómo explicar, si no, la existencia de la Esfinge de Gizeh, de las cabezas de la isla de Pascua, de ciudades como Tenochtitlán y Teotihuacán, de Stonehenge, de Yonaguni y de muchas otras construcciones sumamente avanzadas? Podemos suponer un origen extraterrestre tanto como un origen terrestre. No tenemos pruebas para afirmarlo. Pero tenemos evidencias de una tecnología muy avanzada que no cuadra con lo que, según nos cuentan, era el ser humano de aquella época.

Nuestro origen es uno de los mayores misterios que podemos confrontar. Sabemos muy poco de quiénes somos. Por ejemplo, ¿por qué somos los únicos seres tecnológicos del planeta? Este hecho tan sencillo debería llamar nuestra atención. Si realmente somos producto de la naturaleza, ¿por qué no hay más especies similares a nosotros? Es cierto que en la naturaleza se dan las excepciones, pero no de magnitud.

Algún día, probablemente, daremos respuesta a todas estas dudas y a muchas otras. Pero está claro que no llegaremos a este punto por el camino de la ofuscación, sino analizando todas las posibilidades y descartando las que claramente sean inválidas. Hasta ahora, que yo sepa, lo que se presenta como inválido es la inconexa versión del origen y la evolución del ser humano.




Yonaguni

Atareq, 07/NOV/2006 (en Civilizaciones antiguas)
Corregido por Atareq, Kig-Terad. Última revisión a las 11:19 del 05/DIC/2006
Comentarios (4)
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